Archivo mensual: abril 2024

Ancelotti y su bloque de mármol

Qué forma tan cojonuda de perder, ha dicho Guardiola. Y en esa frase viaja toda una preceptiva literaria que delata a los malos escritores, que son cuantos ignoran que se escribe con los verbos y no con los adjetivos, del mismo modo que se gana metiendo goles y no amontonando saques de esquina. Conste que sé apreciar esta versión madurada de Pep, más preocupado de profesar el debido respeto al rey de Europa que de construir una nación imaginaria; pero como buen catalán fue educado en la elegancia de las formas y no en la contundencia de los hechos. Filósofo de los accidentes y no de la sustancia, por ponernos aristotélicos, estos años de exposición al empirismo inglés aún no han surtido el efecto deseado. Aún desconoce que la gloria no pertenece a los que pierden de forma cojonuda sino a los que vencen de manera agónica.

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19 abril, 2024 · 8:29

Kafka en Euskadi o la rutina del mal

En toda comunidad humana, es decir, formada por animales sociales, una víctima lo es siempre por partida doble: cuando lo descubre ella misma y cuando lo descubren los demás. A la vista cruda de la desgracia sucedida a otro, un vesánico atavismo de la especie nos susurra: «Algo habrá hecho. Apártate de él». Les ocurrió a los supervivientes de los campos nazis, a las mujeres que empezaron a denunciar el maltrato, a los japoneses que no se evaporaron en Hiroshima, a los uruguayos que regresaron de los Andes: todos han confesado el proceso de revictimización al que los sometieron quienes debían acogerlos. Su historia resultó demasiado insoportable para los intactos. Quizá porque el sufrimiento ajeno les interpelaba, les hacía sentirse culpables de los golpes que la vida no les había dado o les inquiría por el grado exacto de su responsabilidad en la posible evitación del desastre. Cuando los intactos toman conciencia de su propia cobardía moral engendran una inquina aún mayor contra el causante de sus remordimientos. Entonces la espiral del silencio se espesa y la víctima acaba socialmente marginada con la general complicidad de sus vecinos.

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16 abril, 2024 · 10:13

Reportaje con los jóvenes socialistas vascos

La pregunta que cabe hacerse, dadas las circunstancias, es si se puede ser de izquierdas y español en el País Vasco, y por cuánto tiempo. Si es viable la defensa de la Constitución en una sociedad dominada con puño de hierro -y de plomo demasiados años- por el nacionalismo. Si la alianza estructural entre PNV y socialismo en Vitoria y en Madrid ha desnaturalizado más al segundo que al primero. Si el acelerón plurinacional ha enterrado por completo la tradición jacobina, de tal modo que el grado de izquierdismo se calcule en centímetros de cercanía a los enemigos de la unidad territorial. Y si, en definitiva, hay futuro para un proyecto tan vasco como español, tan constitucionalista como progresista, después de que Pedro Sánchez haya encontrado en Bildu a su socio de legislatura más fiable, blanqueándolo hasta el punto de que varias encuestas (el CIS entre ellas) le concedan la victoria en las elecciones del 21 de abril.

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15 abril, 2024 · 8:12

Los mundos de Pedro

Hace un lustro escribimos que en Sánchez todo es mentira salvo la ambición, y la mentira no ha hecho más que crecer desde entonces. En este momento el Gobierno es un holograma invasivo que a falta de consistencia presupuestaria nos ocupa el salón con fantasmas de la guerra, giras de míster universo concernido por la paz mundial y reclutamientos catódicos donde el kilo de bufón se paga (lo pagamos) a precio de soprano.

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15 abril, 2024 · 8:08

Reportaje con Javier de Andrés

La pandemia del coronavirus popularizó entre los españoles la noción de resiliencia. El Gobierno la empleaba a todas horas para dar ánimos a la población y seguramente también a sí mismo. Pero si hay un sujeto político que merece reconocimiento a su resiliencia en la España democrática ese ha sido el Partido Popular del País Vasco. Una formación azotada como ninguna por la pandemia de plomo y metralla que propagó durante décadas el virus del terror. Afiliarse a esas siglas entre 1989 y 2011, es decir, entre la refundación del partido que lideró José María Aznar y el anuncio del cese definitivo de la actividad terrorista por parte de ETA, suponía asumir el coste supremo -la vida misma- por defender la libertad y la democracia: el derecho constitucional a existir como vasco y español de centroderecha en Euskadi.

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15 abril, 2024 · 8:03

Marujos rojos ante la boda de Almeida

La boda de Almeida ha venido a desmentir que a cierta izquierda no le gusten las bodas de derechas; claro que le gustan. Lo que odian es reconocerlo. Se podrían llenar cientos de miles de divanes ibéricos con los cerebros incapaces de identificar las raíces de su resentimiento. A ese paciente que odia a los demás porque se odia a sí mismo un buen psiquiatra le prescribiría algo más que cabalgar sus contradicciones: abrazarlas.

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10 abril, 2024 · 16:17

Caput mundi

Dice doña Úrsula que otra guerra europea es posible, aunque los optimistas confían en que no se parezca a las dos anteriores. Ni siquiera Einstein imaginaba la Tercera Guerra Mundial, pero a cambio estaba convencido de que en la Cuarta lucharíamos con palos y piedras, al modo de una abrupta elipsis regresiva de Kubrick. La humanidad tendrá así la oportunidad de recomenzar, y dentro de la humanidad también la tendremos los españoles: no todo van a ser malas noticias.

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7 abril, 2024 · 22:09

Y Gonzalo resucitó

Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores y hay otros a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas, nos explicó Pascual Duarte por la mano de Cela. Y quizá tampoco el protagonista de esta historia sea malo, aunque desde luego no le faltarían motivos para serlo. Hijo de un toxicómano y de una madre a la fuga, el chaval ya movía fardos en Villagarcía a los nueve. A los diez pasó a tutela pública escapando de los palos de su padre. Luego la mili, que en su caso no dejaba de ser una tutela prorrogada, y después la menestralía de baja cualificación a la sombra del turismo -Canarias, Marbella, Ibiza- sin dejar de ser drogadicto a tiempo completo. Un matrimonio roto, una familia perdida, una ruina segura. Y la puta calle. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer, aseguraba Pascual, pero el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera. A algunos más que a otros.

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3 abril, 2024 · 8:21