
Hace un lustro escribimos que en Sánchez todo es mentira salvo la ambición, y la mentira no ha hecho más que crecer desde entonces. En este momento el Gobierno es un holograma invasivo que a falta de consistencia presupuestaria nos ocupa el salón con fantasmas de la guerra, giras de míster universo concernido por la paz mundial y reclutamientos catódicos donde el kilo de bufón se paga (lo pagamos) a precio de soprano.






