
Aunque ha firmado un libro titulado Tierra firme, la imagen política de Pedro Sánchez en esta legislatura se corresponde más bien con la de un buzo antiguo, sin bombonas. Uno que avanza a oscuras, mediante saltos inciertos, por el fondo cenagoso de nuestra Iberia sumergida. Rodea su cráneo una pesada escafandra, dentro de la cual solo oye el sonido de su respiración. De esa pesada escafandra -búnker portátil- parte el extremo de un tubo que llega hasta Waterloo, desde donde se le bombea el oxígeno que necesita para sobrevivir.






