
En la noche del 10 de julio de 2023 tuvo lugar un experimento interesante. Un hombre de mediana edad nacido en una aldea de Orense fue puesto a debatir en un plató de televisión contra un sofisticado prototipo de inteligencia artificial, generado por ordenador conforme a cánones convencionales de belleza masculina, que concurre a las elecciones en representación del progreso. El PSP-Castejón había sido presentado como un software pionero, programado para la conquista y la retención del poder pero no para responder moralmente de su ejercicio, porque la moral no deja de ser un atributo humano, demasiado humano. El señor de Orense, por su parte, había sido presentado como un aspirante inexperto que rehúye el debate y encarna la involución hacia la España negra, «tenebrosa» al decir de su oponente digital. Decididamente el experimento no salió bien. Este debate no habrá servido para alentar las esperanzas de la comunidad científica en la inminente convergencia entre el humano y la máquina.






