Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

Te gusta Bukele

Así que te gusta Bukele. Admiras la manera en que ha limpiado de escoria su país. Quizá al principio dudaste, pero la justicia del fin te ayudó a disculpar los medios. Ciertamente Bukele no ha engañado a nadie: prometió liberar a los salvadoreños de la tiranía de la violencia y lo ha cumplido. Con los pandilleros entre rejas el miedo se disipa y la confianza en el Estado vuelve a fluir, aunque solo fluya en una dirección. Hay pocos políticos en Occidente que puedan presentar un vínculo tan fulminante entre programa y resultado. Y hay pocos porque afortunadamente la democracia liberal aún retiene algún prestigio. No sabemos cuánto durará entre nosotros la convención humanista de que hasta al peor criminal le asisten derechos inviolables. Sí sabemos -por las series, por las novelas, por la historia, por la pandemia, hasta por la amnistía- que lo primero que sacrifica el sapiens sapiens cuando se siente acorralado es el Estado de derecho.

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10 febrero, 2024 · 11:00

El corazón roto por Junts de Sánchez

Aún no sé si me cae mejor Pablo Iglesias o Carles Puigdemont: saldré de dudas al final de esta legislatura. Naturalmente ambos líderes encarnan proyectos odiosos para cualquier español que aprecie la convivencia, la libertad y la democracia. Pero en su solitaria resistencia al abrazo letal de Pedro, en su casta negativa a ofrecerse en la cama redonda de saldo y neón donde ya retozan Otegi y Junqueras, brilla un rasgo de carácter que valoro: la rebeldía de quien señala la desnudez del emperador. Precisamente porque nadie ha embaucado tanto como Iglesias o Puigdemont, los dos están vacunados contra los susurros del gran seductor. Son dos radicales libres, inasequibles a la corrupción de su ideal, por más totalitario que ese ideal resultara en la práctica. Viajan atados al mástil de sus naves a la deriva, sordos al hechizo de las sirenas socialistas, que cantan más alto que ninguna criatura del país.

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3 febrero, 2024 · 13:52

Izquierda ilustrada

Sigo con interés la evolución de la guerra civil ideológica en el seno de la izquierda occidental. Y no puedo evitar tomar partido por las voces que se alzan contra el secuestro del progresismo por parte de la ideología woke. Cada vez se pronuncian con mayor claridad y menos miedo, y al hacerlo desatan la ira cancelatoria de las patrullas de la identidad, y al sufrir su persecución desenmascaran eficazmente la naturaleza reaccionaria del movimiento woke,quod erat demonstrandum. Tampoco es casualidad que el protagonismo de esta lucha emancipatoria recaiga últimamente sobre el coraje de ciertas pensadoras, antes que pensadores, porque la variante queer del wokismo pone en tela de juicio la posibilidad misma de la condición femenina: cuestiona la existencia biológica de la mujer.

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3 febrero, 2024 · 13:47

Tarde caníbal con carne de juez

Cumplió Junts su amenaza y tumbó la ley de amnistía porque no era lo suficientemente integral, es decir, lo suficientemente humillante para la democracia española. Ahora el partido de Pedro tendrá que sentarse otra vez en la Comisión de Justicia, con el dilatador puesto, para que pasen por el esfínter del articulado la alta traición, el terrorismo malo, las evasiones de los Pujol y una remesa de pinganillos con traducción simultánea al ruso. Si Irene Lozano hubiera trabajado para Dostoievski, en lugar de Crimen y castigo habría titulado Poder y amnistía.

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31 enero, 2024 · 7:19

Ernest Urtasun descubre América

Ser ministro de Cultura en España no difiere mucho de ser paje real en la cabalgata de tu pueblo. Trabajas poco, te revisten de poderes que no tienes y tu función consiste en ocultar que el presupuesto para juguetes también depende de Hacienda. El primero que se dio cuenta del camelo fue Semprún, y a partir de él sus sucesores han interpretado el papel con mayor o menor dignidad y todos con peor prosa. Hasta que ha llegado don Urtasun, Ernest el Libertador, y ha decidido que con él la historia -y la Historia- va a ser distinta.

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24 enero, 2024 · 8:15

El hombre que consuela a los jueces que ataca

No acaban de sentirse los efectos de unidad espiritual que pretendía el retiro en Quintos de Mora. Pero no porque en el gabinete asomen brotes de pensamiento propio y dignidad rebelde sino por un exceso de celo entre los agradadores del presidente. La vicepresidenta Ribera, experta en sostenibilidad, ataca al juez García-Castellón (el mismo que procesa a Jorge Fernández Díaz por la Kitchen) porque no distingue entre sostenedor y sostenido, entre Puigdemont y Sánchez. Ambos piensan lo mismo del juez que pone en peligro la premisa corrupta de esta legislatura, que es la amnistía. Así que Ribera, harta de que las escopetas disparen a los pájaros y de que los jueces persigan a los delincuentes, invierte los términos de la normalidad democrática con tal de preservar el hábitat de poder que ella vicepreside.

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23 enero, 2024 · 9:16

La parábola del hijo pródigo Puigdemont

La influencia de Pedro en Davos se midió esta semana por el número de desmayos mediáticos que causó la austeridad de su abrigo. Ni el hábito de arpillera de un místico penitente habría provocado tales arrobamientos, oigan. El culto al líder ya atropella de tal modo el sentido del ridículo que Pedro deja a su paso la misma cantidad de cerebros fundidos que de corazones rotos. La prensa plegable no solo sincroniza consignas sino también fluidos, segregan excitación a coro en una modalidad del porno que no se prohíbe: se subvenciona. Es el gran bukake progresista.

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22 enero, 2024 · 8:29

Pablo, vuelve

Querido Pablo. Ha pasado el tiempo pero no te hemos olvidado. ¿Cómo podríamos? Todo lo que vemos a nuestro alrededor en esta España de ceño y piolet proclama tu autoría y lleva tu sello, el inconfundible aroma del almizcle ideológico, este olor espeso como de requisa miliciana elevada al BOE. Vivimos por fin como soñaste: en una peli polvorienta de Ken Loach, en una letra hormonal de Ska-P, en una fantasía dispépsica de Vázquez Montalbán. Y esta semana, por si hubiera cundido la desmemoria a la que el Gobierno fía sus posibilidades electorales, tomaste la decisión de personificarte en el Senado. Te hiciste presente como solías: para romper cosas y cobrarte cabelleras. Fort Apache, ya sabes. Se trataba de tumbar el decreto de Yolanda, ese error lacerante cubierto de laca que salió de tu índice.

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13 enero, 2024 · 9:24