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La era del populismo capilar

Esta década de eclosión populista habrá servido para revelarnos un vínculo insospechado entre la heterodoxia capilar y la ideológica. No hay demagogo con ambiciones que entre todos los conflictos que propugna no empiece por declararle la guerra al peine, símbolo del establishment que todo populismo viene a derrotar. Es como si las ideas alborotadas que bullen por debajo del cuero cabelludo necesitaran manifestarse también por encima, como una floración mutante, nutrida con abono de Chernóbil. Existen mil maneras de capilarizar el apetito revolucionario o reaccionario del populista; del látigo occipital de Iglesias al flamígero tupé de Trump, y del caos oxigenado de Boris a la calavera tintada de Berlusconi. En todos el peinado delata más de lo que oculta: una personalidad hirsuta, narcisa, desquiciada o perezosa. Pero aquí y ahora nos interesan los perfiles pilosos de Javier Milei y Carles Puigdemont.

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21 mayo, 2024 · 8:12

La secta hindú

Hay algo peor que dejarte secuestrar: no enfadarte con tu secuestrador. Perder durante el cautiverio la última dignidad que nace de una razón autónoma. Abrazar tu condición como aquel esclavo de Chesterton que ya no se preguntaba si merecía sus cadenas sino si era lo suficientemente digno de llevarlas. Pero hay algo todavía peor que vivir secuestrado: renunciar a la libertad cuando al fin se te ofrece. Quedarse en el zulo cuando tu secuestrador ya se ha marchado, dejando la cancela abierta, sabiendo que seguirás sometido incluso a cielo abierto, esperando su regreso, deseándolo fiera, enfermizamente.

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29 abril, 2024 · 7:22

Imagina que Pedro

Ahora imaginemos que Pedro descubre la coherencia y suspende todos sus pactos con Bildu hasta que ese partido «incompatible con la democracia» según Pilar Alegría complete el famoso recorrido ético que el propio presidente le ha exigido esta semana. Imaginemos que Santos Cerdán recuerda de súbito todas las veces en que la izquierda abertzale llamó «gorrinos» a los socialistas y autoriza una moción de censura en Pamplona para devolver la alcaldía al partido navarro con el que compartió miedo, lágrimas y escoltas, Koldo incluido. Imaginemos que la envidiable capacidad para sacudir conciencias dormidas y decretar estados de alarma mediática que conserva la izquierda española se vuelca todo el año -y no solo en la recta final de una campaña- en la recuperación de la memoria, la dignidad y la justicia para las víctimas de ETA, despertando así la conciencia ética de los alumnos vascos. Imaginemos, en fin, que Antonio Hernando atranca la puerta de su despacho en Moncloa para evitar una entrada sorpresiva de su jefe y repasa el vídeo de aquella intervención suya en el Congreso, octubre de 2016, cuando como portavoz de la abstención socialista en la investidura de Rajoy defendió el honor del 78 ante los ataques de Rufián y de Matute, y mentó la sangre derramada por sus compañeros empezando por la de su vecino de escaño Madina. Qué día aquel en que vimos cabalgar al unicornio español, el día en que aplaudieron juntos puestos en pie los diputados de PP, PSOE, Cs y PNV. Yo estaba allí y lo vi y lo escribí. El que no estaba, claro, era Sánchez, que ya había huido del escenario de la concordia para tomar la senda de Caín.

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22 abril, 2024 · 8:23

Kafka en Euskadi o la rutina del mal

En toda comunidad humana, es decir, formada por animales sociales, una víctima lo es siempre por partida doble: cuando lo descubre ella misma y cuando lo descubren los demás. A la vista cruda de la desgracia sucedida a otro, un vesánico atavismo de la especie nos susurra: «Algo habrá hecho. Apártate de él». Les ocurrió a los supervivientes de los campos nazis, a las mujeres que empezaron a denunciar el maltrato, a los japoneses que no se evaporaron en Hiroshima, a los uruguayos que regresaron de los Andes: todos han confesado el proceso de revictimización al que los sometieron quienes debían acogerlos. Su historia resultó demasiado insoportable para los intactos. Quizá porque el sufrimiento ajeno les interpelaba, les hacía sentirse culpables de los golpes que la vida no les había dado o les inquiría por el grado exacto de su responsabilidad en la posible evitación del desastre. Cuando los intactos toman conciencia de su propia cobardía moral engendran una inquina aún mayor contra el causante de sus remordimientos. Entonces la espiral del silencio se espesa y la víctima acaba socialmente marginada con la general complicidad de sus vecinos.

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16 abril, 2024 · 10:13

Reportaje con Javier de Andrés

La pandemia del coronavirus popularizó entre los españoles la noción de resiliencia. El Gobierno la empleaba a todas horas para dar ánimos a la población y seguramente también a sí mismo. Pero si hay un sujeto político que merece reconocimiento a su resiliencia en la España democrática ese ha sido el Partido Popular del País Vasco. Una formación azotada como ninguna por la pandemia de plomo y metralla que propagó durante décadas el virus del terror. Afiliarse a esas siglas entre 1989 y 2011, es decir, entre la refundación del partido que lideró José María Aznar y el anuncio del cese definitivo de la actividad terrorista por parte de ETA, suponía asumir el coste supremo -la vida misma- por defender la libertad y la democracia: el derecho constitucional a existir como vasco y español de centroderecha en Euskadi.

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15 abril, 2024 · 8:03

Marujos rojos ante la boda de Almeida

La boda de Almeida ha venido a desmentir que a cierta izquierda no le gusten las bodas de derechas; claro que le gustan. Lo que odian es reconocerlo. Se podrían llenar cientos de miles de divanes ibéricos con los cerebros incapaces de identificar las raíces de su resentimiento. A ese paciente que odia a los demás porque se odia a sí mismo un buen psiquiatra le prescribiría algo más que cabalgar sus contradicciones: abrazarlas.

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10 abril, 2024 · 16:17

¡Viva Garibaldi!

No entiendo que la derecha se mofe de la decisión de Pablo Iglesias de abrir un bar en Lavapiés. Entiendo que lo critique la izquierda peterpán, porque el ingreso de Iglesias en el floreciente gremio de la hostelería madrileña corona el proceso de reconciliación con la realidad que caracteriza a las personas maduras, aquellas en las que la biología derrota por fin a la ideología. La fundación de la Taberna Garibaldi expresa la superación del dogmatismo anticapi: la izquierda pierde un demagogo y Madrid gana un empresario. Por eso yerra la derecha si censura el despertar liberal de Iglesias Turrión. Padre de familia numerosa, propietario de chalé con piscina y hombre de negocios. ¿Qué más se le puede pedir? Quizá que matricule a Leo, Manuel y Aitana en un concertado del Opus Dei, pero poco más.

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18 marzo, 2024 · 11:56

La verdad es la realidad, dice Pedro

La frase trae locos a todos los filósofos de la nación: «La verdad de las cosas es la realidad». Algunos se la atribuyen a Aristóteles, otros a Perón y todos a Pedro Sánchez, a la espera de que Irene Lozano zanje la cuestión inscribiendo la máxima en la faja de su próximo libro. Pero más allá de la autoría nos interesa ahora el significado. Procedamos a desentrañarlo con espíritu científico y sin ápice de ironía.

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16 enero, 2024 · 10:08