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De Caracas a Tordesillas

Ojalá pudiéramos detenernos en la felicidad pura del venezolano medio, del caraqueño oprimido y del madrileño de acogida. Ojalá quedarnos a vivir en sus lágrimas de incredulidad, fluido sagrado de la historia, pequeño río de libertad bajando por millones de pómulos morenos después de tres décadas de tiranía. Pero nadie se baña dos veces en el mismo río, tampoco en el justísimo llanto de quien ve a su verdugo esposado al fin, reducido a la ceguera y al silencio, privado para siempre de su insoportable galleo retórico, en expectativa de una lenta pudrición carcelaria. El anhelado castigo del castigador justifica sobradamente unas horas de euforia, pero no demasiadas si la obra del tirano permanece intacta.

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5 enero, 2026 · 17:06

Defender al Papa del pésame de Podemos

No es sencillo defender al difunto Papa de un elogio de Pablo Iglesias. «Compartimos barricada», le asestó en cierta ocasión. España es la meca del pensamiento posicional, lo que quiere decir que el español generalmente no examina la bondad de las opiniones por sí mismas sino que las adopta o las rechaza en función de quién las sostiene. Y como encuentra mayor estímulo intelectual en la discrepancia que en el alineamiento, primero se fija en lo que opina su enemigo y luego procede a colocarse enfrente. Por eso nuestra política parlamentaria no pone el énfasis en lo que se vota sino en la compañía: ¡Junts votando con Vox! ¡El PP votando con el PSOE! Y por eso cada vez que se fallaba un premio literario Unamuno no se preguntaba a quién se lo habían dado sino contra quién. Ahí seguimos: la blanca nieve se le antoja más bien grisácea al español que ve a su cuñado reivindicando la luminosa blancura de la nieve. Y hay que reconocer que pensar así ahorra mucho tiempo y no menos energía, pero también explica la magra nómina del racionalismo español además de nuestra entrañable afición a la guerra civil.

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22 abril, 2025 · 11:42

El último patriarca de la libertad literaria

Quizá sea exagerado afirmar que Mario Vargas Llosa ha muerto, porque pocos escritores quedaban vivos con la inmortalidad tan garantizada. Asistió en vida a su propia canonización en la improbable gloria de las tres academias: la Española porque su destino fue la lengua castellana, la Francesa porque metabolizó el magisterio de Flaubert mejor que los franceses y la Sueca por un Nobel de justicia, limpio de ese esnobismo pueril por el que demasiado a menudo los suecos se hacen los suecos ante las candidaturas más obvias. Y aún podríamos añadir la academia de los estudios universitarios que amerita su legado monumental. Recuerdo nuestra emoción de alumnos de primero cuando fue anunciado en la Complutense a principios de siglo y el profesor suspendió la clase, naturalmente: su asignatura se hacía carne y venía a vernos.

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15 abril, 2025 · 8:42

La era del Ozempic: hacia un mundo sin gordos

Ya falta menos para que los cuadros de Rubens terminen arrumbados en el sótano del Prado, piadosamente cubiertos por un velo de pudor o de censura. Puede que ningún hombre mirara jamás con deseo a las tres Gracias, pero no vamos a negar que las mirara con envidia. En aquella época pocos europeos disfrutaban de tres comidas diarias, de modo que el criterio artístico se rebajó al económico. El ser social determina la conciencia estética, por explicarlo en los términos de un buen marxista.

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13 enero, 2025 · 8:23

Dumas regresa a la Carrera de San Jerónimo

Una emoción cotiza al alza en nuestra vida pública: la venganza. Sin salir del Congreso, entre los partidos de la declinante mayoría que sostuvo al Gobierno cunden los aspirantes a vengadores de novela, para solaz de los plumillas parlamentarios. Tiene pinta de que este curso vamos a mojar la pluma en sangre, que suele ser el tintero de las mejores crónicas.

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29 agosto, 2024 · 8:54

Baño de libertad

Sobre la sangre de su pueblo por él derramada ha prometido el dictador de Venezuela otro baño de sangre si pierde las elecciones. Todo tirano se vuelve más cruel cuando atisba su fin: delata su agónica debilidad invocando la violencia. Como explicó Kojève la genuina autoridad excluye la fuerza, porque vive del reconocimiento compartido y muere en el momento exacto en que necesita imponerse mediante coacción.

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30 julio, 2024 · 10:01

La triste cofradía del dedito tieso

Así que ya no te gusta la selección, fatuo progresista. Ahora que esos chicos a los que tanto elogiabas por la mañana no se prestaron por la noche a encarnar dócilmente tus obsesiones ideológicas; ahora que no han rendido la debida pleitesía al oportunismo de tu señor en horas bajas, marido de una imputada por corrupción y tráfico de influencias; ahora que cantan Gibraltar español en vez de llamar genocida a Israel; ahora que vocean estribillos de reguetón macho en vez teñirse el pelo de color lila en señal de sororidad; ahora, vaya por Dios, estos jóvenes han dejado abruptamente de gustarte. Porque ya no te sirven. Tendrás que buscarte a otros héroes más reutilizables, más concernidos por el cambio climático, alguna guerrera racializada estilo Biles que encaje a martillazos en el patrón woke, aunque ella siga prefiriendo ser reconocida por sus inalcanzables hitos de fortaleza y no por sus anecdóticos instantes de debilidad. Porque eso hacen los deportistas de élite desde Píndaro: acercarse a los dioses merced a un esfuerzo sobrehumano y festejarlo luego hasta el amanecer como simples mortales. Así nuestros futbolistas de oro.

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17 julio, 2024 · 20:26

Cuando el arte español hizo la revolución

A finales de 1885, en vísperas de la muerte de Alfonso XII, dos políticos leales al bien común, escarmentados de las guerras y asonadas que habían marcado el siglo XIX, se reúnen en El Pardo. Uno es conservador y el otro liberal, pero pactan sus discrepancias para dotar al país de estabilidad a través del turnismo, que no fue otra cosa que la aceptación de la legitimidad del otro para gobernar. Eran Cánovas Sagasta: el artífice de la Restauración y el reformista que impulsó la modernización del régimen. Un cuarto de siglo después ocupaba el poder otro liberal, José Canalejas, al que le gustaba detenerse ante los escaparates de las librerías. Ese fue el momento que aprovechó el anarquista Manuel Pardina para dispararle por la espalda. España había cambiado, la cuestión social imponía sus urgencias y la atenta retina del arte no dejaría de registrarlas.

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8 julio, 2024 · 8:19