Archivo de la etiqueta: Genios absolutos

Canta, Serra, la soledad del último héroe

En el principio fue el toro. Su negra estampa de atavismo fijando nuestro miedo o nuestra esperanza, concreta como la noche y abstracta como una pesadilla. Así se abre la película de Albert Serra, que no es exactamente una película sino el único medio conocido de sentir lo que siente un torero sin participar de su riesgo. Serra pone la cámara y el micro donde nadie antes los había puesto a lo largo de una docena de corridas de Andrés Roca Rey. Y gracias a la rutinaria heroicidad del matador y a la audacia técnica del cineasta nos asomamos al misterio pascual de la tauromaquia: la vela en el getsemaní de una habitación de hotel, la pasión sobre la arena ensangrentada, la resurrección en la furgoneta de la cuadrilla.

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27 enero, 2025 · 7:53

Los gallos de Valladolid: una semiótica de la maldición gitana

Dicen que se ha hecho viral esta semana el robo de unos gallos a un clan gitano de Valladolid. Yo mismo he reproducido esos vídeos una y otra vez bajo el hechizo de la fascinación. Ahora sé que condenar semejante noticia al inframundo de las redes o confinarla en los sótanos del scroll, entre el estropicio plástico de una famosa y el cetrero nazi con pene hidráulico, limita groseramente su alcance cultural. Porque una maldición gitana es una cosa seria. Merece la pena que abordemos una sucinta exploración de sus posibilidades semióticas.

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20 enero, 2025 · 8:13

El niño bastardo que inventó el sonido de la Navidad

Lo llamaron el año oscuro porque en la primavera anterior la erupción del monte Tambora, en Indonesia, había escupido al cielo millones de toneladas de cenizas volcánicas y dióxido de azufre. Las temperaturas bajaron varios grados, el verano jamás se presentó, las cosechas se helaron y cientos de miles de europeos murieron de inanición o comidos por el tifus. En Austria la cosa fue aún peor: el país no levantaba cabeza tras el galope apocalíptico de las guerras napoleónicas y se encontraba sumido en una depresión sin horizonte. Así que en aquel 1816 se daban las condiciones perfectas para que un austríaco precisamente reinventara la Navidad, aunque su autor moriría sin sospechar el alcance de su obra.

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23 diciembre, 2024 · 9:03

La España que soñaba el mejor periodista catalán

En la tórrida noche del 1 de agosto de 1914, todavía conmocionado por la noticia, un joven catalán se sienta a escribir la primera entrada del diario que lo convertirá en una estrella: «Hoy también hemos sabido que Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Ya no queda ninguna esperanza».

Se aloja en la buhardilla de una pensión parisina no lejos de la Sorbona, donde estudia Filosofía. Pero Agustí Calvet no será filósofo. Aunque a sus 26 años atesora una vasta formación humanística, experimenta también la pasión por la actualidad y la vocación de influencia. Su padre, tan fenicio como el de Pla, quiso que fuera notario; pero Calvet, como Pla, contestó sin reservas a la llamada de la literatura de observación: la expresión más noble del periodismo. Su nombre de guerra será Gaziel, y a los 60 años de su muerte aún brilla con fuerza en la constelación de los grandes cronistas de la Edad de Plata, que no solo iba a dar poetas o dramaturgos o pensadores: PlaChavesCambaRuano, Fernández Flórez, Xammar, Barga Assía. Todos maestros en el arte liberal de la distancia justa.

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14 diciembre, 2024 · 10:03

Por quién dobla la campana de Huesca

El pintor está en su estudio frente a un enorme lienzo en blanco cuando llaman a la puerta. Lo que va a pasar a continuación le provocará náuseas, pero es culpa suya. Ha venido a Roma a rendir un último tributo al historicismo antes de que lo derroten los impresionistas. Por eso quiere extremar el realismo de la obra. Por eso ha enviado a un recadero a recorrer las morgues romanas con orden de acopiar modelos del natural. Así que el solícito recadero penetra en la estancia cargando un gran saco apestoso. Cuando lo voltea sobre el suelo del estudio, tres cabezas humanas ruedan hasta los pies de José Casado del Alisal. El hombre que pintó La campana de Huesca.

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1 diciembre, 2024 · 22:37

Valle-Inclán y el eterno retorno del esperpento

En 1917 el avión de Valle-Inclán sobrevuela las cicatrices abiertas en los campos del frente de Verdún. El escritor en funciones de corresponsal de guerra, invitado por el ejército francés, escudriña el terreno desde el aire. Allá abajo se agitan ínfimos como insectos los soldados sobre el barro de una trinchera infinita. Visto desde arriba el hombre pierde su grandeza y adopta la escala ridícula del títere. Entonces Valle comprende. La experiencia de esa cobertura periodística matizará definitivamente aquel ideal caballeresco que le hizo comenzar cierto discurso ante los cadetes hispanos de West Point proclamando: «Yo amo la guerra».

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25 noviembre, 2024 · 8:14

Álvaro Pombo o el arte de la conjunción copulativa

Era la primera vez que cubría una campaña electoral y se presentaba un nuevo partido en aquellas generales de 2008. Se hacía llamar Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Su candidata era una antigua dirigente socialista significada por su valor en la lucha contra ETA: Rosa Díez. Los grandes partidos estaban sobradamente cubiertos, así que le propuse a mi jefe en aquel periódico que me dejara seguirla un día entero. Cuando llegué descubrí que yo era el único periodista interesado (aciago destino de los partidos de centro). Acompañé a la candidata a grabar unos anuncios en un estudio de radio y a algún acto más, pero el plato fuerte de la jornada consistía en un mitin en el Círculo de Bellas Artes. Recuerdo allí a Savater. Y recuerdo, claro, a Álvaro Pombo.

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16 noviembre, 2024 · 11:05

Memoria amarga y feliz de Don Juan Tenorio

Tiene 27 años, un padre carlista al que ha decepcionado, una esposa de conveniencia a la que no ama y un contrato oneroso con el empresario del Teatro de la Cruz. Apurado por las deudas cargadas a sus hábitos bohemios, cierta noche de insomnio concibe José Zorrilla el pastiche romántico de un arquetipo trillado, entre el barroco truculento de Tirso de Molina y el moralismo preilustrado de Antonio de Zamora. En el escritorio de la modesta pensión donde se aloja se sienta a escribir al día siguiente, y 21 días después el drama está concluido.

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3 noviembre, 2024 · 22:07