Archivo de la etiqueta: crítica literaria

El extraviado corazón en llamas de Violetta Valéry

No entendí que el público del Real aplaudiese el martes con tanto entusiasmo al barítono que había encarnado el papel de Giorgio Germont en la emocionante representación de La Traviata que acabábamos de presenciar. No es que no se lo merecieran su técnica vocal o su talento interpretativo: es que no se lo merece su personaje. No podemos perdonar a Giorgio, el estricto padre de Alfredo, ni siquiera cuando en el último acto se derrumba y pide perdón a Violetta por haberla forzado a romper con su hijo.

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7 julio, 2025 · 12:30

Francisco de Quevedo tiene una carta para el presidente

El 30 de agosto de 1633, retirado a la paz de Villanueva de los Infantes, más exasperado por el desengaño de las intrigas de la corte que por el calor fundente de La Mancha, Francisco de Quevedo concluye un manuscrito que ha permanecido inédito durante cuatro siglos. Los profesores Antonio Azaustre y José Manuel Rico lo han exhumado del archivo de un oficial francés, han probado su autoría y acaban de publicarlo con lujoso aparato crítico y su título original: Desconsuelos de los dichosos.

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29 junio, 2025 · 17:39

Buscas en Roma a Roma, oh peregrino, y no la hallas

Invitado por su amigo, poeta como él, un joven tuberculoso llega a Roma a principios del siglo XIX para alimentar la vaga esperanza de curarse. Él quiere vivir, aunque sea para seguir escribiendo, quizá para volver a amar, pero tampoco se hace demasiadas ilusiones. Por mucho que insista Shelley en que el cálido clima de la ciudad secará sus pulmones podridos, el joven Keats sabe íntimamente que no hay nada que hacer. Que Roma será su tumba. Como un don (como una condena), recibió al nacer esa punzante revelación de la finitud humana con la que algunos se labran toda una carrera de malditos, librados a la voracidad del carpe diem, y otros perfeccionan el arte de la elegía o se encierran en un monasterio. Luego están todos los demás, el llamado común de los mortales.

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27 abril, 2025 · 19:21

Quédate con nosotros, porque atardece y declina el día

Dos amigos que habían peregrinado a Jerusalén para la Pascua caminan de vuelta a su pueblo discutiendo acaloradamente. Saliendo de la nada un tercer hombre se les une y les pregunta el motivo de su disputa. Los otros se sorprenden. ¿Eres el único en toda la región que no se ha enterado? Lo de aquel profeta, poderoso en obras y palabras. Muchos decían que era el mesías, pero ya han pasado tres días desde que lo crucificaron.

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21 abril, 2025 · 8:16

El último patriarca de la libertad literaria

Quizá sea exagerado afirmar que Mario Vargas Llosa ha muerto, porque pocos escritores quedaban vivos con la inmortalidad tan garantizada. Asistió en vida a su propia canonización en la improbable gloria de las tres academias: la Española porque su destino fue la lengua castellana, la Francesa porque metabolizó el magisterio de Flaubert mejor que los franceses y la Sueca por un Nobel de justicia, limpio de ese esnobismo pueril por el que demasiado a menudo los suecos se hacen los suecos ante las candidaturas más obvias. Y aún podríamos añadir la academia de los estudios universitarios que amerita su legado monumental. Recuerdo nuestra emoción de alumnos de primero cuando fue anunciado en la Complutense a principios de siglo y el profesor suspendió la clase, naturalmente: su asignatura se hacía carne y venía a vernos.

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15 abril, 2025 · 8:42

Pero por qué escribir un libro sobre José Bretón

Acabo de terminar El odio, de Luisgé Martín. El libro tiene dos problemas insolubles. Uno es lo que cuenta. El otro es lo que no.

Hay que juzgar cada libro por lo que el autor se propone hacer con él, y con este el autor pretende adscribirse al género de no ficción que Capote Carrère han conducido a la excelencia. No se trata tanto de la distancia insalvable que va del talento de Martín al de sus dos referentes sino de la lealtad a un patrón narrativo que impone sus propias reglas. Y esas reglas prescriben la investigación honesta y excluyen la autoficción terapéutica. El autor de El odio cuenta demasiado de sí mismo para justificar su personalísimo interés por un asesino que carece por completo de atractivo literario. Y lo hace desde la primera página: «Sabemos que hay muchas personas a nuestro alrededor a las que deberíamos poder matar. Pero no somos capaces de determinar quiénes». Lo trágico de esta declaración de intenciones es que no hay en ella sombra de ficción o de ironía. No habla un personaje de Poe ni la voz provocativa de Thomas deQuincey: habla el árido corazón de Luisgé Martín. Un cínico puede escribir bien, pero existe una diferencia crucial entre escribir bien y hacer literatura.

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7 abril, 2025 · 8:19

Ya sabemos cuándo se jodió el Perú (y todos los demás)

La democracia en Hispanoamérica es un triste oxímoron que se ha prestado mejor al realismo mágico que al rigor de la historiografía. Santiago Muñoz Machado ha tenido que dedicar mil páginas a compensar ese desequilibrio. El resultado se titula efectivamente La democracia en Hispanoamérica (Taurus), un empeño colosal que sigue el modelo de Alexis de Tocqueville, a quien la parte sur del continente le importó bastante poco. Al fin y al cabo era francés. Pero un español cabal no deja de sentir como propio el cíclico fracaso del constitucionalismo liberal en aquel hemisferio consanguíneo que ya no comparte rey pero sí cultura, lengua, religión y afectos. Lo escribió Nicolás Gómez Dávila en uno de sus punzantes escolios: «La mejor crítica de la colonización española son las repúblicas suramericanas». La buena noticia es que la metrópoli se está esforzando tanto por converger políticamente con sus antiguas colonias que quizá pronto todos los hispanos volvamos a agruparnos bajo el signo unánime del caciquismo.

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31 marzo, 2025 · 8:26

¿Demasiado sanos? El perdido prestigio de la sífilis

La noticia de que las enfermedades más reputadas de nuestros reyes no se debieron a la consanguinidad habrá decepcionado a los republicanos de corazón. Pero analizados todos los encastes dinásticos desde don Pelayo hasta Felipe VI, las conclusiones de la genetista Teresa Perucho parecen irrefutables: patologías tan monárquicas como la gota o la sífilis no fueron fruto de la herencia sino de la amoralidad. Y la amoralidad está al alcance de cualquiera, mientras que debías ser un rey o un palurdo para casarte con tu prima.

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24 marzo, 2025 · 8:16