Archivo de la categoría: El Mundo

Defender al Papa del pésame de Podemos

No es sencillo defender al difunto Papa de un elogio de Pablo Iglesias. «Compartimos barricada», le asestó en cierta ocasión. España es la meca del pensamiento posicional, lo que quiere decir que el español generalmente no examina la bondad de las opiniones por sí mismas sino que las adopta o las rechaza en función de quién las sostiene. Y como encuentra mayor estímulo intelectual en la discrepancia que en el alineamiento, primero se fija en lo que opina su enemigo y luego procede a colocarse enfrente. Por eso nuestra política parlamentaria no pone el énfasis en lo que se vota sino en la compañía: ¡Junts votando con Vox! ¡El PP votando con el PSOE! Y por eso cada vez que se fallaba un premio literario Unamuno no se preguntaba a quién se lo habían dado sino contra quién. Ahí seguimos: la blanca nieve se le antoja más bien grisácea al español que ve a su cuñado reivindicando la luminosa blancura de la nieve. Y hay que reconocer que pensar así ahorra mucho tiempo y no menos energía, pero también explica la magra nómina del racionalismo español además de nuestra entrañable afición a la guerra civil.

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22 abril, 2025 · 11:42

Un aldabón de la periferia en el corazón de Roma

No ha muerto un hombre bueno sino un hombre incómodo, valga la redundancia. Es decir, ha muerto un cristiano. Sobre la institución viva más antigua acumulamos todos tantas opiniones que fácilmente olvidamos (empezando por ella misma) su propósito originario: traer al mundo, como su fundador, no la paz sino la guerra a golpe de mejilla. A fuerza de poner amor donde reina el odio por defecto. El programa resulta tan exigente para la condición humana que Oscar Wilde -otro cristiano escandaloso- concluyó que en buena medida permanecía inédito en la historia de Occidente, con la salvedad de excéntricos como precisamente San Francisco.

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22 abril, 2025 · 11:39

Quédate con nosotros, porque atardece y declina el día

Dos amigos que habían peregrinado a Jerusalén para la Pascua caminan de vuelta a su pueblo discutiendo acaloradamente. Saliendo de la nada un tercer hombre se les une y les pregunta el motivo de su disputa. Los otros se sorprenden. ¿Eres el único en toda la región que no se ha enterado? Lo de aquel profeta, poderoso en obras y palabras. Muchos decían que era el mesías, pero ya han pasado tres días desde que lo crucificaron.

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21 abril, 2025 · 8:16

El último patriarca de la libertad literaria

Quizá sea exagerado afirmar que Mario Vargas Llosa ha muerto, porque pocos escritores quedaban vivos con la inmortalidad tan garantizada. Asistió en vida a su propia canonización en la improbable gloria de las tres academias: la Española porque su destino fue la lengua castellana, la Francesa porque metabolizó el magisterio de Flaubert mejor que los franceses y la Sueca por un Nobel de justicia, limpio de ese esnobismo pueril por el que demasiado a menudo los suecos se hacen los suecos ante las candidaturas más obvias. Y aún podríamos añadir la academia de los estudios universitarios que amerita su legado monumental. Recuerdo nuestra emoción de alumnos de primero cuando fue anunciado en la Complutense a principios de siglo y el profesor suspendió la clase, naturalmente: su asignatura se hacía carne y venía a vernos.

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15 abril, 2025 · 8:42

Cómo hacer de Madrid una metrópoli con un lápiz

A Madrid siempre lo han definido mejor los de fuera, a veces con la palabra, otras veces con la técnica y siempre con su desvelo, con su confusión de recién llegado y su orgullo de madrileño fetén pasados cinco minutos. Fue un gallego quien localizó el aire de la ciudad en algún punto entre Navalcarnero y Kansas City, y fue otro quien se ocupó decididamente de que dejara de ser ese lugarón manchego poblado por subsecretarios para romper en metrópoli moderna. El rompeolas de todas las provincias, desde la entraña misma del monumento que él imaginó y hoy ejerce de consistorio, devuelve ahora el caudal de su gratitud a Antonio Palacios cuando se cumple siglo y medio de su nacimiento.

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15 abril, 2025 · 8:37

Cuerpo a tierra, que vienen los tuyos

El líder del mundo libre presume de que todos le besan el culo, instalando a la democracia estadounidense en una fase definitivamente anal cuyas deposiciones se amontonan sobre las balanzas comerciales. Elon Musk se apea del burro proteccionista que le está arruinando llamando retrasado al asesor arancelario de Trump, al que considera más tonto que un saco de ladrillos. Mónica García se declara harta de las lecciones de la true left residenciada en Galapagar, a la que acusa de haber reducido a cenizas a la izquierda mientras se divierte en una piscina de bolas. Ione Belarra arremete contra los jueces por proteger a los machistas que les tocan las tetas y les joden la vida. Y mientras este estallido de coprolalia (he recogido expresiones literales) empapa las últimas 24 horas de nuestras vidas, dos españoles de partidos opuestos se resisten todavía a revolcarse en la gran ciénaga epocal.

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10 abril, 2025 · 8:43

De ratones y hombres en el país del dragón

La frase la pronunció Deng Xiaoping en 1962 ante el comité central del Partido Comunista para justificar la apertura de China al capitalismo: «Gato negro o gato blanco, lo importante es que cace ratones». A Felipe González, que venía de imponer la renuncia al marxismo en el PSOE, no le costó identificarse con un proverbio que sacrifica la pureza ideológica en el altar del pragmatismo. Tampoco se trata de un sacrificio precisamente inasumible para el actual secretario general del PSOE, que cuenta con la ventaja de carecer de ideología alguna a la que renunciar.

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8 abril, 2025 · 8:04

Pero por qué escribir un libro sobre José Bretón

Acabo de terminar El odio, de Luisgé Martín. El libro tiene dos problemas insolubles. Uno es lo que cuenta. El otro es lo que no.

Hay que juzgar cada libro por lo que el autor se propone hacer con él, y con este el autor pretende adscribirse al género de no ficción que Capote Carrère han conducido a la excelencia. No se trata tanto de la distancia insalvable que va del talento de Martín al de sus dos referentes sino de la lealtad a un patrón narrativo que impone sus propias reglas. Y esas reglas prescriben la investigación honesta y excluyen la autoficción terapéutica. El autor de El odio cuenta demasiado de sí mismo para justificar su personalísimo interés por un asesino que carece por completo de atractivo literario. Y lo hace desde la primera página: «Sabemos que hay muchas personas a nuestro alrededor a las que deberíamos poder matar. Pero no somos capaces de determinar quiénes». Lo trágico de esta declaración de intenciones es que no hay en ella sombra de ficción o de ironía. No habla un personaje de Poe ni la voz provocativa de Thomas deQuincey: habla el árido corazón de Luisgé Martín. Un cínico puede escribir bien, pero existe una diferencia crucial entre escribir bien y hacer literatura.

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7 abril, 2025 · 8:19