
Cuando caiga merecidamente este Gobierno, antes por ridículo propio que por odio ajeno, habría que desear que lo sustituyera su contrario. Pero lo contrario del sanchismo no es la derecha, ni siquiera la ultraderecha, ni mucho menos el fascismo ubicado a la derecha de la extrema derecha pasando por el centro. Lo contrario del sanchismo es la realidad.






