No es elegante hacer la guerra en zapatillas

Ocurrió el miércoles a la salida del velorio de Raúl del Pozo donde tanto nos divertimos en su nombre, porque él no soportaba a los solemnes. Estábamos Latorre y yo saliendo de Casa Ciriaco, que juntó a comer al todo Madrid bajo la mirada burlona de Camba, atento a la dispar comensalía desde su retrato de la pared. Que yo recuerde había un general, dos poetas de periódico, un capitán de novela, nuestra concejala de cultura, una estrella de rock en la intimidad, el valido del presidente y la última comunista del país.

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14 marzo, 2026 · 9:25

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