Archivo mensual: enero 2026

Doña Úrsula se pone flamenca

El 1 de enero de 1986, hace ahora 40 años redondos, con Felipe en La Moncloa y Juan Carlos en la Zarzuela, España firmó el tratado de adhesión a la Unión Europea a la vez que Portugal. Dos países siameses salidos de sendas autocracias se incorporaban no a Europa, a cuya geografía humana pertenecen desde hace milenios, sino a un club supranacional de democracias fundado precisamente para volver imposible el retorno de las dictaduras; es decir, de los regímenes nacionalistas. Una dictadura no es nada más que la consumación de un proyecto nacionalista. Mediante aquella firma solemne en el Salón de Columnas del palacio real más grande de Europa, España se zafaba del abrazo asfixiante de sus demonios familiares, que lo aislaban del continente, y se abrazaba al ángel de la autoestima, la apertura y el futuro.

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7 enero, 2026 · 11:19

Marco y Diego: cosas de rubios

Muerta Bardot, dos rubios copan la actualidad. Marco Rubio es el hombre del momento en el plano internacional: suya esa es la estrategia que debe conducir a la democratización de Venezuela. Deseamos de corazón que ese plan se ejecute con la misma brillantez con la que Maduro fue extraído de la Casa de los Pinos, aunque sabemos que extraer a un dictador es más fácil que extraer un régimen entero. Ojalá la designación de Delcy como presidenta interina obedezca a ese ejercicio de pragmatismo que dicen. Ojalá se conduzca como la dócil mucama de don Marco que procede a desmontar su propia obra siniestra desde dentro mientras permite salir a los presos políticos y entrar a las empresas extranjeras. Ojalá el protectorado yanqui sobre Venezuela no se cronifique por la rapacidad de los amiguetes plutócratas de Donroe.

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6 enero, 2026 · 18:58

De Caracas a Tordesillas

Ojalá pudiéramos detenernos en la felicidad pura del venezolano medio, del caraqueño oprimido y del madrileño de acogida. Ojalá quedarnos a vivir en sus lágrimas de incredulidad, fluido sagrado de la historia, pequeño río de libertad bajando por millones de pómulos morenos después de tres décadas de tiranía. Pero nadie se baña dos veces en el mismo río, tampoco en el justísimo llanto de quien ve a su verdugo esposado al fin, reducido a la ceguera y al silencio, privado para siempre de su insoportable galleo retórico, en expectativa de una lenta pudrición carcelaria. El anhelado castigo del castigador justifica sobradamente unas horas de euforia, pero no demasiadas si la obra del tirano permanece intacta.

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5 enero, 2026 · 17:06