
Rebelde es el individuo que dice no. La definición de Albert Camus, al que Sánchez ha tenido el cinismo de citar en Málaga, reviste la sencillez de lo exacto. Pero no todas las rebeldías valen igual. La mujer o el hombre que se rebela en Barcelona, en la plaza de Sant Jaume, frente a la sede del inicuo poder que planea extranjerizarlo revela un coraje que Madrid no exige. Remontar la corriente en contra de La Rambla con tu bandera de España no es lo mismo que ondearla a favor por el paseo de la Castellana.











